Frases de Epicteto: 19 citas reales con su fuente
Las frases de Epicteto que circulan por internet casi nunca traen su capítulo, y varias no son suyas sino versiones modernas que reescriben lo que dijo este filósofo estoico. Aquí tienes las que sí están en el Enquiridión y en las Disertaciones, cada una con su fuente, y al final las que no se encuentran por ningún lado.
Epicteto fue de los primeros autores que me salieron cuando empecé a meterme en el estoicismo, junto a Marco Aurelio y Séneca. Te cuento primero de dónde salen sus frases, después las esenciales y las demás por tema, y por último cuáles de las que circulan no son suyas.
Quién fue Epicteto y de dónde salen sus frases
Epicteto fue un filósofo estoico que nació esclavo y no escribió nada, así que todas sus frases las anotó un alumno suyo, Arriano. Nació en Hierápolis, en Frigia, y fue esclavo de Epafrodito, un liberto de Nerón, que le dejó asistir a las clases del estoico Musonio Rufo. Ya libre, enseñó en Roma hasta que el emperador Domiciano expulsó a los filósofos, y entonces se marchó a Nicópolis, en el Épiro, donde abrió su escuela. Su biografía completa la tienes en la vida de Epicteto.
Arriano cuenta en la carta que abre las Disertaciones que puso por escrito lo que oyó de boca del maestro, con sus mismas palabras en lo posible. De ahí salen dos obras. Las Disertaciones conservan cuatro libros y 95 capítulos, de los ocho que cuenta el erudito bizantino Fotio. El Enquiridión, el manual, reúne medio centenar de capítulos casi siempre breves, y de él salen las frases más repetidas. Las traducciones son mías, sobre el inglés de Carter y de Higginson, así que tu edición puede variar las palabras.
Las frases esenciales de Epicteto
Si solo te llevas seis frases de Epicteto, que sean estas. Están todas en el Enquiridión y juntas resumen lo que enseñaba, que unas cosas dependen de ti y otras no, y que la calma se juega en saber distinguirlas.
“Unas cosas dependen de nosotros y otras no. Dependen de nosotros la opinión, el impulso, el deseo, la aversión y, en una palabra, cuanto es obra nuestra. No dependen de nosotros el cuerpo, los bienes, la reputación, los cargos y, en una palabra, cuanto no es obra nuestra.” (Enquiridión 1)
Es la frase con la que se abre el manual y la que sostiene todo lo demás. Lo que depende de ti son tus juicios y tus actos. Lo demás, aunque lo sientas tuyo, no lo es, y Epicteto añade que confundirlo te lleva a lamentarte y a culpar a todo el mundo. La desarrollo en la dicotomía del control.
“A los hombres no los perturban las cosas, sino los principios y las ideas que se forman sobre ellas. La muerte, por ejemplo, no es terrible, o se lo habría parecido a Sócrates. Lo terrible está en la idea de que la muerte es terrible.” (Enquiridión 5)
Probablemente sea su frase más famosa. La forma moderna, “no nos afectan las cosas sino las opiniones que tenemos de ellas”, dice lo mismo en menos palabras. Lo que la hace fuerte es el ejemplo de Sócrates, porque si la muerte fuera terrible en sí, lo habría sido también para él.
“No pidas que las cosas ocurran como quieres, sino quiere que ocurran como ocurren, y te irá bien.” (Enquiridión 8)
No te pide que te quedes quieto, te habla del deseo, que es lo único que aquí manejas. Quien exige que el tren llegue siempre puntual sufre cada retraso, y quien acepta el tren que le toca sigue con su día.
“Nunca digas de nada ‘lo he perdido’, sino ‘lo he devuelto’. ¿Ha muerto tu hijo? Ha sido devuelto. ¿Te han quitado tu hacienda? También ha sido devuelta.” (Enquiridión 11)
Es la más dura del manual y la que más consuelo busca. Lo que tienes es prestado, y qué más da quién venga a reclamarlo. Cuídalo mientras lo tengas, pero no lo tomes por tuyo, como el viajero que se aloja en una posada.
“Recuerda que eres un actor en una obra, del tipo que quiera el autor. Si es breve, en una breve, y si es larga, en una larga. Si quiere que hagas de pobre, de lisiado, de gobernante o de particular, procura representarlo con naturalidad. Tu asunto es representar bien el personaje que se te ha asignado. Elegirlo es cosa de otro.” (Enquiridión 17)
No eliges el papel, eliges cómo lo haces. Es la imagen que mejor cuenta la distinción de la primera frase.
“Las reglas que te hayas propuesto con reflexión, cúmplelas como si fueran leyes, y como si violar una fuera una impiedad. No hagas caso de lo que alguien diga de ti, porque eso no es asunto tuyo.” (Enquiridión 50)
Lo más incómodo del capítulo viene después, cuando te pregunta hasta cuándo vas a esperar para considerarte digno de lo mejor y qué otro maestro necesitas. Ya tienes la teoría, dice.
Frases sobre el enfado y la culpa
Epicteto trata el malestar como un asunto de juicios y lo gradúa en tres niveles. Quien no ha aprendido echa la culpa a los demás, quien empieza se la echa a sí mismo y quien ya ha aprendido no se la echa a nadie.
“Recuerda que no insulta quien dice una mala palabra o da un golpe, sino la idea que presenta esas cosas como insultantes. Por eso, cuando alguien te provoque, ten claro que te provoca tu propia opinión. Procura primero no dejarte arrastrar por la primera impresión, porque si ganas tiempo y respiro te dominarás con más facilidad.” (Enquiridión 20)
Es su método contra el enfado, ganar tiempo antes de contestar. Séneca recomendaba lo mismo con otras palabras, “el mayor remedio contra la ira es la demora” (Sobre la ira II.29), y lo tienes entre las frases de Séneca.
“Si alguien entregara tu cuerpo al primer desconocido que se encontrase, te enfadarías. ¿Y no sientes vergüenza de entregar tu propia mente para que cualquiera que te ataque con palabras la confunda y la altere?” (Enquiridión 28)
La imagen más gráfica del manual sobre el enfado. Tu mente es tuya, y se la estás prestando al primero que pasa.
Frases sobre las críticas y lo que dicen de ti
Para Epicteto lo que otros opinen de ti no es asunto tuyo. Estas tres cuentan cómo responder, cómo entender a quien te critica y cuándo no esconderte.
“Si alguien te dice que fulano habla mal de ti, no te justifiques. Responde ‘no conoce mis otros defectos, porque si no, no habría mencionado solo estos’.” (Enquiridión 33)
Es su respuesta real a las críticas, con humor y sin defenderte. Más abajo verás que la que circula con su nombre es otra.
“Cuando alguien te haga daño o hable mal de ti, recuerda que lo hace creyendo que es su deber. No puede seguir lo que a ti te parece bien, sino lo que le parece bien a él. Si juzga mal, el perjudicado es él, porque el engañado es él.” (Enquiridión 42)
Y te da qué decirte, ‘le pareció así’. Es entender al otro sin darle la razón.
“Cuando hagas algo porque has juzgado con claridad que debe hacerse, nunca rehúyas que te vean hacerlo, aunque el mundo suponga algo equivocado. Porque si no obras bien, evita la acción misma, pero si obras bien, ¿por qué temer a los que te censuran sin razón?” (Enquiridión 35)
Es la medicina contra el miedo al qué dirán. Si lo que haces está bien, que te vean, y si no lo está, el problema no es que te vean.
Frases sobre el miedo, la muerte y la pérdida
Para Epicteto el problema no es la muerte, el destierro o la pérdida, sino lo que piensas de ellos, y por eso propone mirarlos de frente.
“Ten cada día ante los ojos la muerte, el destierro y todo lo que parece terrible, sobre todo la muerte, y nunca tendrás un pensamiento rastrero ni desearás nada con demasiado afán.” (Enquiridión 21)
Es una práctica parecida al memento mori, y busca que lo que temes pierda ventaja sobre ti.
“No es la muerte ni el dolor lo que hay que temer, sino el miedo al dolor o a la muerte.” (Disertaciones II.1)
Epicteto lo usa para explicar por qué la cautela hay que dirigirla a lo que depende de tu voluntad. Dirigida a lo inevitable, solo trae miedo.
“Ha muerto un hijo. ¿Qué ha pasado? Que ha muerto un hijo. ¿Nada más? Nada más. Se ha perdido un barco. ¿Qué ha pasado? Que se ha perdido un barco. Lo llevan a la cárcel. ¿Qué ha pasado? Que lo llevan a la cárcel. Que en eso le ha ido mal lo añade cada uno por su cuenta.” (Disertaciones III.8)
Es el ejercicio más práctico de la lista, separar el hecho del añadido.
Frases sobre la disciplina y el carácter
Aquí Epicteto es menos consolador y más exigente, y cada frase te pide que hagas algo.
“No te llames filósofo ni hables mucho de teorías entre ignorantes, sino actúa conforme a ellas. En un banquete, por ejemplo, no digas cómo hay que comer, come como debes.” (Enquiridión 46)
Es el capítulo que otros resumen como ‘no expliques tu filosofía, encárnala’.
“Todo hábito y toda capacidad se conservan y se acrecientan con las acciones correspondientes, el de andar andando y el de correr corriendo. Si quieres ser lector, lee, y si quieres ser escritor, escribe.” (Disertaciones II.18)
Y avisa de que si dejas de leer un mes lo vas a notar.
“Las dificultades son las que muestran lo que son los hombres. Cuando te caiga una, recuerda que Dios, como un entrenador, te ha emparejado con un rival duro.” (Disertaciones I.24)
Responde que es para hacerte campeón olímpico, y eso no sale sin sudor.
“Es imposible que alguien empiece a aprender lo que cree que ya sabe.” (Disertaciones II.17)
El primer trabajo de quien estudia filosofía, según él, es soltar la presunción.
“El cuerpo es para cada uno la medida de lo que le conviene poseer, como el pie lo es del zapato. Si te quedas ahí, mantienes la medida, y si la pasas, irás arrastrado como por una pendiente.” (Enquiridión 39)
Lo ilustra con un zapato que se dora, se tiñe de púrpura y se llena de joyas, porque lo que pasa la medida no tiene límite. Otros lo resumen como “reduce tus necesidades”.
Frases que se le atribuyen y no son suyas
Una frase atribuida a Epicteto cae en uno de tres casos. Está en el texto, es un resumen moderno de un capítulo real o no se encuentra en el Enquiridión ni en las Disertaciones.
Muchas versiones actuales salen de reescrituras en lenguaje de hoy, como El arte de vivir de Sharon Lebell, de los años noventa y presentada como interpretación, no como traducción. Una frase tomada de ahí ya no es de Epicteto, sino de quien la adaptó.
Resúmenes modernos de algo que sí enseñó
Estas frases resumen algo que Epicteto sí enseñó, pero con otras palabras.
- “Nadie puede dañarte sin tu consentimiento”. No aparece así en el manual. Lo más cercano es “otro no te hará daño a menos que tú quieras, y te sentirás dañado cuando creas que te dañan” (Enquiridión 30).
- “Quien te hace enfadar se convierte en tu dueño”. Junta dos ideas. Una, que “es amo de cada persona quien puede darle o quitarle lo que esa persona quiere tener o evitar” (Enquiridión 14), y otra la de entregar tu mente a cualquiera, que ya tienes arriba.
- “La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada”. Se acerca a que no se puede hacer compatible la felicidad con el anhelo de lo que no tienes (Disertaciones III.24), pero la fórmula no aparece.
- “De lo que hay que tener miedo es del propio miedo”. Resume el pasaje de las Disertaciones sobre el miedo al dolor y a la muerte que has leído antes.
Frases que no aparecen en sus obras
Estas no aparecen en el Enquiridión ni en las Disertaciones, o son de otro autor.
- “Si hablan mal de ti, y es verdad, corrígete; si es mentira, ríete de ello”. Sobre las críticas, el manual dice otra cosa, la respuesta con humor del capítulo 33.
- “Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”. Tampoco con esas palabras. La definición de libre que da Epicteto es más práctica, “es libre el que vive como quiere, sin coacción, trabas ni violencia, el que consigue lo que desea y no cae en lo que rehúye” (Disertaciones IV.1).
- “Tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos”. Diógenes Laercio la pone en boca de Zenón de Citio, que se la dijo a un joven que decía tonterías (Vidas VII.23).
Cómo usar una frase de Epicteto en un día normal
Elige una sola y asóciala a una situación concreta que se repite en tu semana. Esto es propuesta nuestra, no de Epicteto.
- Vas a contestar enfadado. La del capítulo 20, ganar tiempo antes de responder.
- Algo no sale como querías. La del capítulo 8, querer que ocurra como ocurre.
- Has perdido algo o a alguien. La del capítulo 11, devolver en vez de perder.
- Te critican. La del capítulo 33, sin defenderte.
Prueba esta semana con una sola, escríbela donde la vayas a ver y, cuando llegue la situación, úsala como pregunta y no como adorno. Si quieres más de otros autores, tienes frases estoicas con Marco Aurelio y Séneca, y el repaso al libro entero en el resumen del Enquiridión.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la frase más famosa de Epicteto?
La más repetida es que no nos perturban las cosas, sino las ideas que nos formamos de ellas. Le siguen la que abre el Enquiridión, que unas cosas dependen de nosotros y otras no, y la de desear que las cosas ocurran como ocurren. Son tres frases que están, casi con esas palabras, en el texto.
¿Cuáles son las frases estoicas más poderosas de Epicteto?
Tres sostienen el resto de su pensamiento. La de lo que depende de ti y lo que no, la de que te perturban las ideas y no las cosas, y la de devolver en vez de perder. Si empiezas por ellas, las demás frases de la lista se entienden mejor.
¿Existen cien frases de Epicteto con su fuente?
No como lista cerrada. El Enquiridión tiene medio centenar de capítulos y las Disertaciones conservan 95, así que hay material de sobra. Pero una lista de cien frases sin capítulo mezcla con facilidad citas reales, resúmenes modernos y frases de otros autores, y por eso conviene fiarse solo de las que traen su fuente.
¿Cómo compruebo si una frase es de Epicteto?
Mirando si trae obra y capítulo y buscando cuatro o cinco palabras seguidas en una traducción completa del Enquiridión o de las Disertaciones. Si no aparece, pregúntate si otro autor la dijo antes. Con el Enquiridión se hace en pocos minutos, porque son pocas páginas, y una misma frase puede variar de palabras entre traducciones.
¿Qué hago cuando me enfado según Epicteto?
Ganar tiempo antes de contestar. Epicteto dice que no te insulta quien te grita, sino la idea de que eso es un insulto, y que no te dejes arrastrar por la primera impresión. Si das unos minutos antes de responder, te dominarás con más facilidad, y después decides si tiene sentido contestar.