Zenón de Citio: quién fue y qué enseñó el fundador

Zenón de Citio fue el filósofo que fundó el estoicismo en Atenas hacia el año 300 a. C. Nació en Citio, una ciudad de Chipre, llegó a Atenas como comerciante y acabó enseñando en un pórtico pintado que dio nombre a toda la escuela.

Casi todo lo que sabemos de su vida viene de un solo libro, las Vidas de los filósofos ilustres de Diógenes Laercio, escrito unos quinientos años después de su muerte. Ese libro recoge hechos, anécdotas y versiones que no coinciden entre sí, y de ahí salen las historias más repetidas, como el naufragio o la forma en que murió.

Yo, quien lleva Estoicismo.net, empecé por Marco Aurelio, con las Meditaciones en audio. Zenón, en cambio, es un nombre que aparece al principio de todas las listas de estoicos y del que se lee poco. Vamos a ponerle cara separando lo que se sabe de lo que se cuenta. Las aplicaciones actuales que aparecen aquí son propuestas nuestras y las mantenemos aparte de lo que dicen las fuentes antiguas.

Quién fue Zenón de Citio

Zenón fue un natural de Chipre que vivió entre finales del siglo IV y la primera mitad del III a. C. y fundó la escuela estoica. Diógenes lo presenta como hijo de Mnaseas (o de Demeas), natural de Citio, una ciudad griega de la isla con población fenicia. La Wikipedia en español recoge que se ha propuesto que fuera de origen fenicio, y en las biografías divulgativas es lo habitual. Diógenes lo describe delgado y moreno, aficionado a los higos verdes y a tomar el sol. Lo cuenta en el arranque de su vida.

Las fechas que suelen darse, hacia 334 y 262 a. C., son aproximadas. Según el resumen de EBSCO Research Starters, la de la muerte se apoya en una inscripción honorífica que cita Diógenes y la del nacimiento se calcula a partir de la edad de setenta y dos años que le atribuye su discípulo Perseo. Más adelante veremos que Diógenes da también otra edad, así que 334 es una reconstrucción y no un dato firme.

Cómo pasó de comerciante a filósofo

Zenón llegó a la filosofía por un desvío, y según la versión más repetida ese desvío fue un naufragio. Diógenes cuenta que viajaba de Fenicia al Pireo con un cargamento de púrpura cuando su barco se hundió. Ya en Atenas, sentado en la tienda de un librero, leyó la Memorabilia de Jenofonte y preguntó dónde se podía encontrar a hombres como Sócrates. Justo pasaba Crates, un filósofo cínico, y el librero le dijo que lo siguiera.

Orden de cinco hechos de la vida de Zenón según Diógenes Laercio. Tras el naufragio llega a Atenas, en una librería lee a Jenofonte, Crates se convierte en su maestro, después enseña en el pórtico y de ahí nace la escuela estoica. Es un orden de sucesión, sin escala de tiempo.
Orden de los hechos según Diógenes, no una escala. Entre el segundo y el cuarto paso pasaron años de estudio.

Hay otras versiones y Diógenes las recoge. En una, Zenón ya estaba en Atenas cuando supo que su barco se había perdido y dijo que la fortuna hacía bien en empujarlo hacia la filosofía. En otra, ni siquiera hubo naufragio y vendió la carga en Atenas antes de ponerse a estudiar. La frase famosa, que hizo un buen viaje cuando naufragó, la sitúa Diógenes después de unos veinte años con otros maestros tras dejar a Crates. Añade que otros la atribuyen a la época en que seguía a Crates, así que ni siquiera su momento está claro.

El mismo texto añade que, según Hecatón y Apolonio de Tiro, Zenón consultó al oráculo cómo vivir mejor y el dios le respondió que tomara el color de los muertos. Él lo entendió como una orden de leer a los antiguos. También cuenta que Crates, para probar su pudor, le hizo cruzar el Cerámico con una olla de lentejas. Al verlo esconderla, la rompió con el bastón. Antes de enseñar por su cuenta, Zenón fue alumno durante años de Crates y de otros maestros, entre ellos Estilpón, Jenócrates y Polemón.

Por qué se llaman estoicos

Se llaman estoicos por la stoa poikilē, el pórtico pintado de Atenas donde Zenón enseñaba paseando. Era una galería junto al ágora decorada con pinturas de Polignoto. Diógenes dice que Zenón paseaba allí mientras hablaba, con la intención de mantener el lugar libre de ociosos. Recuerda además un detalle sombrío, que en tiempos de los Treinta habían muerto en ese sitio unos mil cuatrocientos ciudadanos, aunque una nota de la edición que usamos duda de que fuera el lugar de las ejecuciones.

Quienes iban a escucharlo pasaron a llamarse hombres del pórtico. De ahí viene la palabra estoico, que nombraba un sitio antes que una doctrina. Diógenes añade, citando a Epicuro, que antes se los conocía como zenonianos, y a Eratóstenes, que el nombre ya se aplicaba a poetas que se reunían allí. Todo sale del mismo pasaje.

Qué enseñó Zenón de Citio

Según Diógenes, Zenón sostuvo que la filosofía tiene tres partes, lógica, física y ética, y que el fin de la vida es vivir de acuerdo con la naturaleza. Dice que fue el primero en hacer esa división, en una obra sobre la doctrina. Y que fue también el primero en formular ese fin, en su tratado Sobre la naturaleza del hombre.

La filosofía estoica como un solo conjunto con tres partes. La lógica es la cáscara, la física es la yema y la ética es la clara. Diógenes atribuye a Zenón la división en tres partes, y la imagen del huevo a los estoicos en general.
La imagen del huevo la usaban los estoicos en general. Diógenes se la atribuye a ellos y no a Zenón.

Esa imagen sugiere que las tres partes no son temas sueltos sino capas de lo mismo, con la lógica cuidando el razonamiento, la física explicando cómo es el mundo y la ética decidiendo qué hacer con ello. Es una lectura nuestra de la comparación. Qué entiende la escuela por una buena vida lo desarrollamos en nuestro artículo sobre las virtudes estoicas.

Hay un matiz que conviene conocer. Según la Stanford Encyclopedia of Philosophy, la versión corta de Zenón era vivir «de acuerdo» y fue su sucesor Cleantes quien añadió «con la naturaleza». Diógenes, que escribe siglos después, ya da la fórmula completa como de Zenón. No sabemos con exactitud qué palabras usó, y por eso lo decimos con esa cautela. Esa naturaleza se entiende como la razón que ordena el mundo, algo que explicamos en logos estoico.

Otra aportación suya es una palabra. Diógenes dice que Zenón fue el primero en usar kathekon, «deber» o «lo conveniente», para hablar de la conducta, y lo define como aquello que, una vez hecho, admite una defensa razonable.

Cómo murió Zenón de Citio

Según Diógenes, Zenón murió tras una caída tonta cuando ya era muy mayor, pero las versiones no coinciden ni en la edad ni en la causa. Cuenta que al salir de la escuela tropezó y se rompió un dedo del pie. Golpeó el suelo con la mano y citó un verso de la Níobe que viene a decir «ya voy, ¿por qué me llamas?». Y murió allí mismo, según el relato, conteniendo la respiración.

El mismo pasaje dice que vivió noventa y ocho años, con buena salud hasta el final, y recoge que Perseo hablaba de setenta y dos. Otra tradición, citada en versos del propio Diógenes, sostiene que en vez de caer se dejó morir de hambre. La diferencia de edad no es un detalle. Si vivió setenta y dos años, nació hacia 334 a. C. Si vivió noventa y ocho, habría nacido unos veintiséis años antes.

Qué sabemos de verdad y qué es leyenda

Sabemos con bastante seguridad que Zenón fundó una escuela en Atenas, que enseñaba en el pórtico y que la ciudad lo honró, y mucho menos de lo que se cuenta con más gracia. Diógenes transcribe el decreto de Atenas, que le concede una corona de oro por su bondad y templanza y una tumba pública en el Cerámico. En el otro extremo están las anécdotas, que dicen más de cómo se recordaba a Zenón que de lo que le ocurrió.

Escala de certeza sobre Zenón en tres grados. Es seguro que fundó una escuela y enseñó en el pórtico, está discutido cuánto vivió, noventa y ocho años o setenta y dos, y es anecdótico el naufragio y su última frase.
Una anécdota no es una mentira. Es un dato de otra clase, y conviene leerlo con otra cautela.

Entre medias hay datos discutidos por las propias fuentes. Diógenes dice que Zenón tenía unos treinta años cuando se sentó en la librería, y a la vez recoge que, según Perseo, llegó a Atenas a los veintidós. Cuesta ponerlas de acuerdo si la librería fue poco después de llegar. Tampoco coinciden la edad de la muerte, la fórmula del fin ni el momento en que dijo su frase sobre el naufragio. Y casi todo nos llega a través de un autor que escribe cinco siglos después, citando a otros que ya no conservamos.

La del naufragio ha sobrevivido porque resume una vida en una sola frase. Justo por eso conviene usarla como historia y no como prueba.

Qué se conserva de Zenón y cómo leerlo hoy

De Zenón no se conserva ninguna obra completa. La Stanford Encyclopedia lo dice también de Cleantes y de Crisipo, de quien se cuenta que escribió más de ciento cincuenta obras. Lo que sabemos de los primeros estoicos se reconstruye con resúmenes posteriores como el libro VII de Diógenes y Estobeo, con críticos como Sexto Empírico o Plutarco y con colecciones modernas de fragmentos, entre ellas la de von Arnim (SVF) y la de Long y Sedley.

Diógenes enumera títulos como República, Sobre la vida conforme a la naturaleza, Sobre las pasiones o Sobre el deber. Los conocemos por la lista, no por el texto. Si te encuentras una frase atribuida a Zenón sin obra ni pasaje, trátala como no comprobada, igual que hacemos con las frases de Séneca falsas. Un ejemplo es «ninguna pérdida debe sernos más sensible que la del tiempo», que circula en prensa y páginas de citas. En una búsqueda no hemos encontrado obra ni pasaje que la respalde, aunque no hemos revisado la colección de fragmentos de von Arnim.

Para leerlo hoy tienes dos caminos. El primero es el libro VII de Diógenes, que cuenta su vida y resume su doctrina, en una edición que identifique al traductor. El segundo es leer a quienes sí nos han llegado enteros, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, y ver en ellos lo que Zenón empezó. Tras Zenón dirigieron la escuela Cleantes y después Crisipo, su gran sistematizador. Puedes situarlos en nuestra guía de los estoicos más importantes y elegir lecturas en libros de estoicismo.

Qué puedes llevarte de Zenón hoy

Zenón deja dos preguntas prácticas, una sobre cómo tratar una pérdida y otra sobre cómo justificar lo que haces. Ninguna es un ejercicio que él propusiera. Son propuestas nuestras a partir de lo que cuentan las fuentes.

La primera sale del naufragio. No hace falta creer que perderlo todo sea una suerte, y como hemos visto el dato histórico es dudoso. Lo que sí podemos tomar del relato es la pregunta que plantea, qué puedo empezar a hacer ahora que el plan anterior ya no existe.

La segunda sale del kathekon. Si el deber es lo que admite una defensa razonable, puedes mirar una decisión que vayas a tomar esta semana y escribir en una frase cómo la defenderías ante alguien sensato. Si no te sale la frase, quizá la decisión aún no está madura. Si te sale, ya tienes una razón que puedes comprobar. Tienes más sobre la idea en nuestro artículo sobre el kathekon.

Si quieres seguir con los estoicos que sí se leen hoy, en nuestras lecturas gratuitas puedes recibir una selección en PDF por email.


Preguntas frecuentes sobre Zenón de Citio

¿Se suicidó Zenón de Citio?

Diógenes Laercio no usa la palabra suicidio y da más de una versión. En la principal se cae y muere reteniendo la respiración. Otra dice que lo liberaron los achaques de la vejez, y algunos añaden que dejando de comer. La Wikipedia en español lo registra como suicidio por inanición, que toma esa última versión como cierta. Con lo que se conserva, lo prudente es contar las versiones sin decidirse por una.

¿Zenón de Citio y Zenón de Elea son la misma persona?

No. Zenón de Elea nació hacia el 490 a. C., fue discípulo de Parménides y es famoso por paradojas como la de Aquiles y la tortuga, según la Stanford Encyclopedia of Philosophy. Zenón de Citio vivió más de siglo y medio después y fundó el estoicismo. Comparten el nombre y poco más.

¿Qué libros escribió Zenón de Citio?

Diógenes Laercio enumera títulos como República, Sobre la vida conforme a la naturaleza, Sobre las pasiones y Sobre el deber. Ninguno se conserva completo. Lo que leemos de él son fragmentos y citas de autores posteriores, reunidos en ediciones modernas.

¿Zenón de Citio era cínico o estoico?

Fue las dos cosas en momentos distintos. Estudió con Crates, que era cínico, y con maestros de otras escuelas, y después fundó la suya. La Stanford Encyclopedia indica que el estoicismo tomó ideas de los cínicos, de la Academia de Platón y de los megáricos.

¿Qué es la felicidad para Zenón de Citio?

Para Zenón el fin de la vida es vivir de acuerdo con la naturaleza, que Diógenes identifica con vivir según la virtud. El mismo pasaje añade que en la virtud consiste la felicidad y que esa vida es una corriente sin tropiezos. Diógenes no dice a quién atribuye esa fórmula. Por eso conviene tomar con cautela las frases que presentan «la felicidad es un buen flujo de vida» como palabras exactas de Zenón.


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